“Hombre cobarde no coge mujer bonita”. Pepe Kierdelewicz

viernes, 5 de octubre de 2012

24hs en cinta a Beneficio O2 Centro Wellness 2012



Casi a una semana de haber terminado un reto bastante personal; correr 24hs en una cinta dentro de un gimnasio, más exactamente en O2Centro Wellness, a beneficio.

Sigo un poco cansado pero me parece que es más mental que físico. Podría haber salido a trotar hace un par de días pero por una cosa u otra lo estoy esquivando. Necesitaba parar unos días. Cuando preparas una prueba, la carrera en si es el premio a tantas horas de entrenamiento, en este caso fué la penitencia, ja!

Durante mucho tiempo estuve tratando de esquivar correr en cinta porque me aburre y me parece antinatural. Aparte que lo que me gusta de correr, no es correr justamente, es tener esa sensación de libertad y de viaje, deshacerme del equipaje y estar fuera de toda norma. Sentir la tierra debajo de mis pies me llena de energía, y sentir el sol en mi cabeza me da la vida, así que entrenar durante dos meses sobre una cinta me consumió, y a eso sumarle coronar el pastel con 24hs indoor en una alfombra que rueda sobre dos rodillo me hizo sentir como que no encajaba en ese cuadro. Aunque parezca tópico, la única motivación era la recaudación para Mama Tunza.

La idea nació por marzo o abril, siguiendo el ejemplo de una gran Ultra fondista como es la argentina Analía Razetto, comento la idea a la dirección del gim donde trabajo. La aceptaron con asombro e incredulidad, pero me dieron su apoyo. Sería a beneficio pero ¿de quien? Me dan a conocer un orfanato que esta situado a las afueras de Nairobi y conozco su historia. http://www.rtve.es/alacarta/videos/informe-semanal/informe-semanal-milagro-mama-tunza/1390022/ A ellos irían destinado los fondos que recaudaríamos vendiendo los kilómetros que hagan cada uno de los que me quieran acompañar en otra cinta.

Después de un tiempo dándole vueltas contacto con mi amigo Nacho Galán y le propongo la idea de hacer “algo más” para seguir ayudando a estos chicos con las carreras en las que participemos utilizando la misma modalidad; conseguir patrocinadores que compren nuestros kilómetros. Nacho convirtió mi “algo más” en la Asociación benéfica Runners for the kids.

Como se podrán imaginar estas 24hs no iba a ser una carrera más. A la tensión de la prueba se le sumó la incertidumbre del resultado de nuestro primer evento benéfico, y por cuestiones horarias, nunca pude entrenar más de 4 horas y media sobre la cinta…así que la cosa estaba buena!

En las últimas semanas se sumó a la organización Patri Sancho, que con su inestimable ayuda armó toda la “burocracia monetaria” (listados de socios y donantes, recibos, etc) que junto con Nacho trabajaron hasta último momento para tener todo listo y venir a Málaga a ser, junto con Patri, mi apoyo logístico.

Llegado el día nos esperaban 24hs de pura monotonía.

Ya puestos en situación empiezo mi crónica:

Viernes 28 de septiembre a las 12 del mediodía en punto le doy al botón de inicio de mi cinta a un ritmo de 8 kilómetros por hora. Esta velocidad en situación normal sería muy fácil pero arriba de la cinta no iba muy cómodo.


Junto conmigo corría mi compañera del gim María José dispuesta a permanecer una hora y contribuir a la causa.

…y de a poco empezó a llegar más gente, y llegaron los primeros donativos y las primeras ventas de camisetas, y se empezaron a llenar las tres cintas que estaban al lado mío, y durante un par de horas tuvimos que utilizar otras cintas del gimnasio, y hasta una bicicleta estática.

Pasaban las horas y me sentía cada vez más incomodo con mi ritmo, al punto que lo bajé drásticamente pensando que la cinta no medía bien la velocidad. Después de unas mediciones me convencí que la velocidad era real y que a mí no se me daba bien correr en la cinta. Jaja!!

Realmente me sorprendí por el apoyo que tuve de toda la gente del gim, de clientes y compañeros. Sinceramente estoy muy agradecido.

Pasaban las horas y llevaba al pie de la letra la ingesta gracias a la atención de mi equipo. Era muy importante no dejar pasar nada ya que la deshidratación podía llegar muy fácil así que Las Patri junto con Nacho tenían que estar pendientes de todo, desde mí hasta de los datos de la gente que se subía a las cintas, la venta de camisetas, los recibos y…seguro que me olvido de algo…ha, si! Llevar y traer a Cati del colegio a casa, a almorzar y después a hockey, y después a cenar y volver a pasar la noche con nosotros.
 
Mientras ellos trabajaban yo corría.

Iba todo muy bien ya que superábamos expectativas. Yo venía incomodo y con la sensación de venir más fuerte de lo que podría aguantar por eso, pasadas las nueve horas de reto mi cabeza empezó a flaquear, me empezó a molestar todo. Trataba de mantener el ritmo pero me ponía de mal humor. Esperaba con ansias las 22:45 donde cerraba el gimnasio al público y quedaríamos nosotros solos.

Ese tiempo se me hizo eterno.

A las doce de la noche iba a parar por primera vez a comer una sopita de fideos pero no me acuerdo que pasó, habrá sido mi mala leche, que paré a menos cuarto. Había llegado mi primer bajón que sabía que iba a llegar pero se adelantó cuatro horas. Malo!

Me tomé la sopa que mi Negri me preparó y me quedé tirado intentando buscar alguna respuesta a esas preguntas incongruentes que pasaban por mi cabeza.

Algo de lo que aprendí en estos años es a seguir adelante aunque todo parezca malo. Cuando siento que el mundo se me cae encima y que duele más que nunca, es el momento de seguir adelante, así que volví a caminar aunque más no sea y poner el arma secreta que me preparó Nacho para estos casos: Un video motivador de cuatro horas.

Al cabo de algunos minutos surtió efecto y comencé a trotar de nuevo. No iba pletórico pero avanzaba más rápido, y ahora Nacho corría al lado mío. Serían tres horas de trote para seguir sumando más kilómetros a la causa, y aunque ya había aportado más que 1€ por kilómetro, el tipo quiso correr igual.

No tenia ni idea que hora era, ni cuanto faltaba, ni si llovía o hacía frío, nosotros estábamos en una burbuja de 26º constantes sin viento ni cielo.

Ya el estomago se hacia notar dándome unos toques cada par de horas y hacer algún pitstop rapidito.

Tenía una promesa de Javi, compañero del gim, que vendría a correr conmigo dos horas, a eso de las cinco de la mañana para después ir a comprar chocolate con churros para desayunar y quedarse, ya que a las once entraba a trabajar. Cinco y cuarto llega un mensaje diciendo que no vendría porque estaba cansado pero a los pocos segundos después llega otro mensaje, callando nuestros comentarios jocosos, diciendo que le abramos la puerta porque había llegado.

Y hay estábamos con Cati durmiendo en una bolsa de dormir, Nacho y Las Patri tratando de mantenerse despiertos, Javi en la otra cinta, de madrugada y con casi todo el gimnasio a oscuras, corriendo, bebiendo isotónicas, comiendo barritas energéticas y viendo El Zorro por YouTube. No recuerdo haber vivido algo tan irreal.

Llega otro bajón pero bastante benévolo, pude salir rápido y bien parado, y mas cuando me presentan un PowerPoint hecho por Cati con palabras de aliento y mensajes de mi familia y amigos mandados por Facebook a escondidas. No tengo palabras para esto, me superó.

Javi termina con más de dos horas de trote y empieza a amanecer, abren el gimnasio y de a poco empiezan a llegar los clientes. La ultima clienta que se fue anoche, había estado dos horas en la cinta terminando quince minutos después de cerrar y había vuelto en punto para empezar otra hora más para la causa, y así como ella repiten un par de amigos más.

A partir de acá la cosa se hizo más fácil. Llega Javi con lo prometido pero no pude comer ninguno, eso si, pusieron los churros y el chocolate delante de mi y se despacharon de lo lindo, ja!

La gente pasaba y preguntaba como había ido la cosa y me alentaban, charlábamos un rato y seguían su camino. Esto hacía que sea un poco más fácil y que el tiempo pase más rápido pero realmente quería terminar de una vez por todas con esa porquería de cinta y volver a la ruta.

Ese último rato se hizo más llevadero de lo que esperaba y muscularmente sentía que podía seguir adelante pero una ampolla que se reventó en la planta de mi pie izquierdo, y que ardía un montón, me hizo más incomodo el final.

Durante los últimos minutos se juntaron un montón de personas para felicitarme (o para ver si me había autodestruido) que hicieron muy especial ese momento.

Así que exactamente a las 12 del mediodía del sábado 29 de septiembre le dí al botón de stop de mi cinta. Todo había terminado…por fin!

Quiero agradecer como siempre a Patri por bancarme todos esos meses anteriores anteponiendo su comodidad a la mía para hacérmelo más fácil. Te quiero Ne! Y a Cati por su cariño incondicional de hija.
 
Gracias a Nacho por creer en mi y apoyarme en todo momento para emprender este proyecto. Sin él no lo podemos hacer.
Gracias a Patri S. por llegar justo cuando lo necesitábamos y arremangarse sin preguntar.

Y por último gracias a los cuatro, por si no fuera poco trabajo organizar todo sino también por estar al pie del cañón, o mejor dicho, al pie de la cinta para ayudarme constantemente.

Muchas veces los medios de comunicación te hacen creer que esta todo perdido, que vivimos en un mundo sin sentimientos, lleno de egoísmo y horror. En situaciones como estas te das cuenta que la gente no es así, puede que los gobiernos, pero tus compañeros, tus vecinos, no son así. Recaudamos mucha guita de empresas que ni siquiera eran españolas, pasaron más de 40 personas por las cintas corriendo conmigo y se vendieron 19 camisetas para ayudar a chicos que nunca vimos pero sabemos que están ahí, sabemos lo que padecen pero sin saber como hacer llegar nuestra ayuda. En mi caso en particular soy desconfiado por naturaleza y no quiero dar dinero a entidades que posiblemente primero saquen sus propios gastos y los que les sobre lo empleen en la ayuda prometida. Así que encontré esta manera…y encontré a gente igual que yo.


viernes, 10 de agosto de 2012

Subida al Pico Veleta - 50km - Granada


Y pasó otro reto más…pero cada reto no es uno más. Cada uno me deja algo diferente al anterior.

Estos 50 kilómetros en ascenso constante me mostraron que cada reto u objetivo es todo lo duro que uno quiere que sea. Si crees que va a ser muy duro, así será. Si crees que no vas a llegar, así será. Lo mejor es disfrutar de cada momento, de cada minuto sin pensar en lo que vendrá. Otra vez frases hechas! pero tengo que subir durante 50 kilómetros para seguir comprendiéndolo.

Para esta carrera llegaba muy tranquilo, creyendo que había entrenado muy bien. Aunque así fue me faltó un detalle: La altura. Sabía que no lo iba a pasar bien los últimos 10 km. “Y así fue” J. Sabía que a partir de los 2000m de altura la cosa se iba a poner sería. Nunca estuve en altura y tampoco entrené en altura así que no sabía que iba a pasar.

Cuando haces por primera vez una competencia vas un poquito a ciegas. Ves el perfil dibujado, escuchas historias de otros que ya lo hicieron, miras fotos, videos, pero nada te muestra la realidad que vas a sentir. Es una adrenalina extra!

El recorrido genial! Fue todo lo duro que iba a ser y mucho más lindo de lo que esperaba. La gente muy bien, para ser por donde fue había mucha gente alentando. Los puesto de avituallamiento muy bien, con lo justo y en los sitios justos. El trato de los voluntarios muy bien, ni pesados ni poca bola. La organización bien. Nada que decir. Puede mejorar, como todo pero muy bien.

La carrera empezó con los primeros 10 kilómetros casi llanos. Un par de vueltas por la plaza del centro de Granada para encarar hacia lo que iba a ser nuestra montaña.

Me llevé la banda del pulsómetro porque sabía que esos primeros kilómetros podían ser rápidos así que fui controlándome constantemente para no pasarme de “chulo” ja!

Primeros 10 kilómetros en 50 minutos. Más rápido de lo que esperaba pero bueno, la cosa iba bien. A partir de acá se empezaba a inclinar.

Despacio, el camino empezó a ganar porcentaje. Había más inclinación de lo que había entrenado y esperaba, así que me acomodé en 145/150 pulsaciones para aguantar hasta donde sea. Las sensaciones eran buenas pero hacía calor y empecé a tomarme enserio el tema de la hidratación. Me tomaba unos segundos por avituallamiento para beber uno o dos vasos.
 
Por el kilómetro 20 agarro a Javi, un Perdigón con el que hicimos buenas migas el día anterior, que empezó a tener molestias en los gemelos. Trotamos unos kilómetros juntos charlando y en broma le digo que cuándo empezaban las cuestas, y me respondió enserio que a partir del kilómetro 25 se ponía peor. Ja! Y fue verdad!!

Patri subía a la meta con un colectivo que iría parando por el camino pero hasta el momento no los había visto. Cuando nos íbamos acercando al 25 veo a los bondis estacionados y la veo a ella con la cámara de fotos. Besito y sigo. Me sentía muy bien.

La cuestión es que se empezó a inclinar enserio. Había curvas que era el gesto solo que hacía mientras avanzaba despacio.

El camino precioso. De esos que ves en las fotos y decís: -“Como me gustaría correr por ahí!”.

Seguían pasando los kilómetros y nunca veías el final de esa loma. Se empezaba a poner un poco desesperante. Ya había pasado el cartel de los 2000 metros de altura y me sentía bien.

A partir de acá la cosa esta media confusa, no me la acuerdo muy bien. Los kilómetros se hacían re largos. Mi reloj marcaba 2 kilómetros menos que las marcas oficiales y unos 80 metros menos de altura. Sí me acuerdo que hasta el kilómetro 35 venía en poco más de 3 horas 30 minutos, después no sé que pasó que el reloj iba más rápido que los metros que avanzaba.

Llegado al kilómetro 40, o eso creía, entramos en un camino muy malo y con mucho pero mucho viento, y la altura ya la tenía en el cuerpo. Estaba mareado, súper agitado (parecía un bulldog respirando), las manos re hinchadas y los oídos tapados, no sé si por el viento o la altura. El camino empezaba a zigzaguear mucho y cuando íbamos para un lado el viento era a favor y para el otro en contra total. Intenté aguantar la carrera hasta el final pero exactamente a las 4 horas 30 minutos decidí poner pie en tierra y caminar en ese criminal viento en contra. El tema era que las rampas donde pegaba en contra eran re largas y las otras muy cortitas así que notaba que perdía mucho tiempo…pero no podía hacer otra cosa, no había patas para más.

Con la incertidumbre de que si faltaban 3km o 5km, ya que mi reloj iba 2 kilómetros menos, estaba empezando a pasarlo mal. Ahora, sentado en la compu con las piernas arriba de una silla, dos kilómetros más o menos no parecen mucho pero con mas de 5 horas subiendo sin descanso y con un viento que no te dejaba ni escuchar tus pensamientos, era un mundo y quería matar a alguien.

Seguía sin ver el final. Faltaban 2 kilómetros y la meta ni se notaba.

Al poco tiempo veo a Nacho que ya había terminado su duatlón y había venido a buscarme. Que bueno!  Me dice que falta muy poco. Al rato me dice que faltan 500m y solo veía piedras y lomas. Veo gente pero de la meta ni el olor. Escucho el grito de Nacho que me dice que me estaba pasando de largo. Había que hacer una curvita cerrada a la derecha y los últimos 100m. Por fin veo la llegada.

Carrera genial! No fue el tiempo que había pensado pero tampoco estaba basado en nada científico, era solo una mera guía. Mis 5 horas 30 minutos que esperada se convirtieron en 5 horas 48 minutos para llegar a esos 3250m de altura, en el puesto 98 de unos 340 participantes que consiguieron acabarla.

Muy buen fin de semana. Conocimos a ese grupo tan lindo que son los del C.A. Los Perdigones que nos recibieron genial. A Elenita por brindarnos su casa y su amistad, y a Nachete por todo. Por cierto Nacho, la próxima vez dormís vos y conduzco yo…jaja!!!!!
Nota curiosa fue el lunes. Sin dolor alguno, con poca carga y con ganas de salir a trotar. Se nota que mi cuerpo va asimilando los kilómetros.

Y por último, pero no por eso lo peor… agradecer a mi Negri por seguir haciéndome el aguante…aunque a ella le gusta y no aguanta nada, dicha sea la verdad, pero siempre esta con esa garra al lado mío siempre.

viernes, 29 de junio de 2012

...al final vuelven a crecer!!!!


Empiezo escribiendo esto con la idea de leerlo en un futuro y hacer de ese momento un poco más llevadero.

En el deporte, como en la vida, siempre hay altibajos, momentos donde parece que nada puede tirarte y otro donde sentís que tenés una tonelada en la cabeza. Esta semana que pasó fue de esas.

Venía de un mes de descarga y recuperación donde no sentí tanto el descanso en mis piernas como en mi mente. La semana pasada empezamos a subir el entrenamiento de nuevo para la Subida al Pico Veleta; 50km solo para arriba.

Viendo Málaga
Durante la semana sentí las piernas cargadas, y para rematar el trote largo del domingo de 4 horas por cuestas, lo hice subiendo por una ruta que llega casi hasta los 1000m de altura sin descanso alguno. Me sentí genial subiendo durante poco más de 2 horas que duró la ascensión. Luego me quedaban 2 horas de bajada…”chupao”!!!

Después de casi 20 kilómetros de ir hacia arriba, la bajada no fue tan buena como esperaba. Intenté soltarme y disfrutarla pero los cuadriceps me golpeaban y los dedos de los pies me chocaban contra la punta de las zapatillas. Sin contar que como siempre…cancheritoaminomepasanada!!!...estrené zapas.

Después de llevar 1 hora bajando empecé a sentir los dedos gordos de los pies calentitos, y media hora después un dolor horrible.

El entrenamiento genial. Casi 40 kilómetros con un desnivel acumulado de +1688m de altura, a 5:57 min/km. Consecuencia: debajo de las dos uñas con ampollas.

Hasta acá bien se podría decir, pero lo que más me jodió es que el lunes tuve que salir a entrenar…y el martes…y el miércoles…y el jueves…y el domingo toca un nuevo entrenamiento de 5 horas por lomas que voy a hacer de nuevo por la misma ruta, osea tendré que subir unos veintipico de kilómetros y después bajarlos.

Curando
Este entrenamiento del domingo no solo me mató los pies sino también me dejó muy agotado para el resto de la semana. En todos los entrenamientos me sentí sin fuerzas, con dolores musculares, pero lo que más me jode es el dolor de pies. Tengo los dedos infectados y cada paso, cada golpe contra el suelo me duele un montón.

Todo eso hace que mi ánimo este por el suelo y este de mala leche todo el día. Cuando estas de buen humor los dolores o el cansancio casi que no importan, pero con tan poco ánimo se multiplican.


Esto lo escribí el miércoles pasado donde estaba con un bajón terrible. Ahora la cosa cambió.

Llegué al domingo con un poco de dolor pero no quería perderme ese entrenamiento que tenia planificado solo por un poco de dolor, así que salí a eso de las 8 de la mañana en busca de las 5 horas por esa ruta mata dedos.

Estaban mis suegros de visita así que les pedí que me vayan a buscar arriba pasadas las 3 horas para no bajar y matarme los dedos de nuevo, para que me dejen en la costa y hacer las dos horas restantes en llano.

Subí más rápido que la semana anterior. Primero, porque ya conocía la ruta y segundo, porque iba a descansar un rato en el coche mientras me bajaban al llano. Me sentía muy fuerte.

Bue…para acortar!…la cuestión es que dí la vuelta a las 2 horas 30 minutos porque me quedé sin montaña, y en las bajadas que iban apareciendo me sentía muy bien, así que les dije que vayan para casa y bajé otra vez por la misma ruta, pero esta vez como un adulto responsable; despacito y controlando cada pisada…y no como la semana pasada que bajé como un adolescente alocado, tirándome como si no importara nada, y cuanto más pendiente tenía el descenso más de cabeza me tiraba.

Al final, un entrenamiento excepcional: 50 kilómetros, con +2246m de desnivel acumulados, a un ritmo de 6:07 min/km.

Hoy ya tengo las uñas curadas. En poco tiempo pierdo las dos pero que más dá; crecen de nuevo.

….y de eso se trata.

jueves, 17 de mayo de 2012

101km Ronda 2012


2600 corredores esperando la salida

Empiezo escribiendo esto todavía con los dolores de carrera y las sensaciones de bienestar que te da una Ultra terminada.

Más allá que no me haya acercado a la marca del año pasado, estoy muy contento de haberme sobrepuesto a problemas incontrolables como pueden ser el terreno o la temperatura.

Terminé con 12 horas y 38 minutos, 1 hora y 22 minutos más lento que el año pasado pero este vez lo hicimos con unos 10 o 12 grados más de temperatura, el circuito modificado para más exigencia y 4 semanas después de un 24hs bastante duro. Hablan de entre 800 y 1000 abandonos de los 2600 corredores que largamos. Me parece mucho pero es lo que leí por ahí, y tampoco hay cifras oficiales. Acabé en el puesto 89 de la general. También leí por ahí que los 10 primeros tardaron 1 hora y 10 minutos más que el año pasado. Mal de muchos, consuelo de tonto…ja!
  
La cosa empezó como últimamente…con algún inconveniente. Llegué tarde a la retirada del dorsal el mismo día de la prueba y casi no me lo dan, pero con algunos minutos de charla y demás pude conseguirlo. A solo una hora de largar empiezo a cambiarme y relajar la cabeza después de casi 2 horas de viaje y media tratando de conseguir el número.

Entré al campo cerrado media hora antes y busco sitio lo más delante posible para evitar mucho estorbo de la gente que sale despacio. Inciso aparte para esto; no entiendo como la gente y su sentido común no hace que se ubique en el sitio que le corresponde para no estorbar a los más rápidos. Mientras tanto me llega un mensaje de Patri que se había podido colar dentro del campo así que nos encontramos para compartir esos últimos minutos, siempre tan especiales, antes que den la salida.
  
Unas palabras del General o Coronel, un cargo alto de la Legión, muy lindas y 11 en punto de la mañana dan el chupinazo de la salida. QUE HORROR!!!! Codazos, empujones, esquivando a gente con bastones (signo que iban a hacer caminando la prueba). Sabía que mi ritmo iba a ser por debajo de 6 min/km en las primeras horas, y así y todo esta gente con bastones me pasaba como parado.

Iba todo bien, muy cómodo pensando en todos los detalles que había organizado para la hidratación e ingesta. Pasa la primera hora y genial pero cuando se acercaba la segunda hora empecé a tener un dolor punzante en la parte baja del abdomen, como cuando tenes un “gas” que no te podes tirar. Intenté seguir tomando y comiendo normalmente pero cada cosa que metía hacia que el dolor sea más agudo. Hacía mucho calor y solo podía beber agua. Ni geles, ni sales, ni barrita, ni isotónica. Empecé a pensar que no iba a poder terminarla porque sabía que con los 30º que había para ese momento y con lo que estaba sudando, algo no iba a acabar bien. Faltaban más de 70 kilómetros.


Podía hacer las cuestas bastante bien pero las bajadas eran un suplicio. Ya para los 30 kilómetros tenías las piernas duras y hacía una hora que estaba a agüita nomás. Me puse música para ver si me distraía pero la cosa no mejoraba. Empecé a sentir que no estaba recuperado de las 24hs del mes anterior. Me empecé a dar cuenta de lo que estaba haciendo.
 
A paso por el primer pueblo me esperaba Patri y Cati. Quería contarles lo mal que iba para sacarme un poco de peso…no sé…pero poco tiempo estuve ya que ni paré. Solo beso a las dos, un: “me duele mucho la panza” mientras llenaba una de mis botellas, y seguí adelante.

Llegué al kilómetro 40 con casi nada de dolor y me tomé una pastilla de sales y la acepté muy bien. Esto me tranquilizó bastante porque ya para ese momento tenías las piernas destrozadas.

Kilómetro 50 y decido tomarme, con bastante miedo, un recuperante. Es a base de hidratos, proteínas, aminoácidos, glutamina y demás. A los 20 minutos me llegó un poco de vida. El estomago no se molestó por esta ingesta, el ánimo volvió y las piernas empezaron a responder. ¡Esto parece que camina!

En el kilómetro 59 iba a cruzar un pueblo llamado Setenil de las Bodegas donde me esperarían las chicas de nuevo. Entrando veo a Patri…que alegría! Me acompaña un par de kilómetros dentro del pueblo y me dice que Nacho había llegado, que estaba con Cati. Otra linda alegría.


Esto es como todo. Cuando haces las cosas solo y sufrís solo, parece que a nadie le importas y el sufrimiento parece más. Pero cuando alguien te espera; tu familia, tus amigos, y sentís sus palabras de ánimo, sus abrazos…hace que la cosa valga la pena…o eso me parece a mi. Como si el sufrimiento y el sacrificio se dividiera exactamente por el número de personas que te alientan.

Llegamos donde Cati y Nacho. Venia en el mismo tiempo que el año pasado…minuto más, minuto menos…pero las sensaciones mucho peores. Me tomo un respiro ya que en estas 6 horas y pico que llevaba en carrera no había parado ni una vez salvo obligado a cargar agua y algún que otro pis.
 
Me desahogo de lo lindo mientras comía una mandarina que no pude terminar. Cargo la botella con agua fría porque hasta ese momento todo lo de los avituallamiento estaba re caliente y salgo con más ganas. Me quedaban 2 horas de “solitariedad” (así me salió cuando me despedí de los chicos, ja!) para correr acompañado.

Estos casi 20 kilómetros hasta El Cuartel de la Legión, que es el avituallamiento más importante y donde esperaban podólogos, fisios y médicos, fueron durísimos. El ánimo que había conseguido se empezó a ir, las piernas empezaron a estar cada vez peor, el estomago empezó a doler de nuevo y cada bajada era un dolor punzante esperando que salga ese pedito, que no venía, para calmarlo.

A poco de salir de Setenil empieza la  subida más larga de la prueba. Entre pitos y flautas suman unos 9 kilómetros de ascenso con su prima, la bajada, de unos 7 kilómetros.

Venía subiendo como podía, agarrando rezagados y dejando paso a otros que venían más rápido. Para ese momento teníamos a Lorenzo en las espaldas que parecía una mochila de agua caliente, el viento no existía, la subida no terminaba nunca y abdomen super duro. Alguno me pidió agua porque ya no le quedaba, algunos acalambrados al costado del camino pero todos con la misma cara desencajada de venir dándolo todo. Una vez que llegué arriba y comencé a bajar mi barriga empezó a quejarse a gritos. No podía correr, tuve que parar un montón de veces. Movía la riñonera, intentaba hacer pis haber si me tiraba ese gas salvador, caminaba, corría más rápido y nada funcionaba. Llego abajo y todavía faltaban como 3 kilómetros para el Cuartel.

Cuando estoy entrando me cruzo con un soldado y le pregunto para donde. Me dice que a 100 metros había agua, comida…y “el fisio”. –“Bueno, pensé, no debo de tener buena cara”. A los 100 metros le pregunto a otro soldado para donde y me dice: -“Ahí”. Señalándome con el dedo un edificio. –“Hay agua, comida…y el médico al fondo primera puerta derecha”.

Llegué al cuartel 1 hora y pico más lento que el año pasado. Quieras o no, esto hace que tu ánimo caiga aún más. Por suerte al salir me estarían esperando los chicos.

Entro al salón donde me esperaba de todo lo que podía necesitar. Fisios, médicos, cocineros, sillas, mesas, baños, gente muy amable intentando ayudarme (cosa que durante el camino no hubo mucho) comida, Coca Cola, agua e isotónica frías…un paraíso! Pero para mi desgracia no tenía tiempo de usar nada de eso. Agarro un vaso de plástico, una botellita de agua y de postre una Coca Cola biennn hellaadaaaa. Me preparo otra vez mi recuperante, le pego dos sorbos a la Coca y la tengo que tirar para irme otra vez a ese infierno donde me esperaba la parte más dura.
 
Saliendo del Cuartel empiezo a subir una cuestita hasta la puerta donde estaban ellos y veo a Nacho caminando hacia mi. En ese momento estaba en la peor situación física y anímica posible. Decí que tengo la suerte de contar con estas personas al lado mío que solo con su energía hacen que mi ánimo sea mejor. Le cuento como iba mientras nos acercábamos a las chicas. Me dan una mandarina y mientras la pelaba empiezo a vaciar mi riñonera de todo lo que iba a tomar y no usé.

Unos 5 minutos después y con un par de kilos menos salimos al trotecito a buscar esos 20 kilómetros finales.

Tenía piernas pero mi estomago no me dejaba tranquilo. El aliento y la compañía de Nachete hacía que mi ánimo empiece a crecer y devuelva la energía a mis piernas. Empezamos a subir la famosa cuesta de la Ermita donde ya íbamos mezclados entre duatletas y ciclistas. Una vez que empezamos a bajar me empecé a sentir muy bien. Llegados abajo el camino seguía bajando más suave así que era momento de dejar lo que me quedaba. Mientras oscurecía encontramos un buen ritmo durante varios kilómetros.

Pasamos el anteúltimo pueblo; llegamos y pasamos el último pueblo donde nos volvíamos a cruzar, esta vez por última vez, con mis chicas a tan solo 10 kilómetros para el final.

Veníamos a un muy buen ritmo hasta que volvieron las subidas entre la oscuridad. Nuestra luz era poca así que casi ni veíamos cuando subíamos o bajábamos salvo en las sensaciones, pero con 12 horas en las piernas duele lo mismo bajar que subir, así que corríamos todo lo que podíamos hasta que llegamos al Tajo de Ronda iluminado y precioso.

Empezamos a subir la ultra famosa cuesta del Cachondeo de unos 3 kilómetros para llegar al pié del Castillo y correr los últimos 2 kilómetros entre alientos y saludos de la gente que bien vestida (vendrían de alguna cena o irían a seguir la noche en algún pub) y con todo su corazón nos decían unas palabras geniales. Ya vemos la curva que nos metía en la plaza y la línea de meta.
 No podía dejar de sonreír. Ya casi mi tiempo no me importaba, pero si mi actitud cuando la cosa iba mal. En ningún momento pensé en abandonar, solamente quería seguir adelante y que mi tiempo sea bueno. Ya comprendí que todo termina; es algo que siempre escuchamos pero entenderlo realmente, hacerlo carne, es algo un poco más difícil. Cuando todo esta mal, cuando faltan fuerza y todavía quedan por recorrer muchas horas…el entender que todo tiene un final hace que sigas adelante sin pensar en nada más que hacer bien tu trabajo presente, sin quejas, solo aceptas lo que te tocas y seguís…”o la cosa mejora o caes fulminado contra el suelo”.

Cruzamos la meta con Nacho y esa alegría de compartir algo especial, para recibir la medalla y la foto debajo del reloj; trofeos invalorables!

Dar las gracias a mis chicas que me hicieron el aguante durante esas 12 horas y 38 minutos que duró mis 101 kilómetros por la serranía de Ronda, más las 4 horas desde que nos despertamos hasta que largué y las 3 horas finales desde que llegué hasta que volvimos a casa.

Gracias a Nachete que se tiró 2 horas de viaje desde Chiclana de ida y de 2 de vuelta para acompañarme los últimos y más duros 24 kilómetros donde su inestimable apoyo hizo que mi carrera sea un poco más fácil.

Todavía no pude encontrar dos Ultras iguales. Todavía no pude dejar de aprender de cada reto que encaro. Esto esta pasando de ser retos físicos a ser retos de vida.

Vuelvo a agradecer a mi viejo y a mi tío que desde algún lado sentí sus fuerzas.

Aunque parezca el mismo, nunca es el mismo río que pasa bajo el puente.

viernes, 11 de mayo de 2012

Mañana 101km de la Legión

Que motivado que estoy!!!!!

Mañana toca los 101km de la Legión por la serranía de Andalucía. No puedo creer lo recuperado que estoy a tan solo 4 semanas de las 24hs de Mérida.

La semana pasada fue bastante dura por algunos problemitas físicos que tuve, pero después de descansar algunos días me puse a tono de nuevo y las piernas volvieron a responder. Hoy estoy de diez!!

Nutrición para mis proximas 11 horas de carrera
Ya esta todo organizado y el planning del paso por los pueblos, para que Patri y Cati vayan en coche a alentarme, también hecho. También organizado que Nacho se una a mi en los últimos 20 kilómetros para apoyarme….va a ser genial tener su apoyo!!
Entró todo acá!!!

En esta carrera incluí muchas variantes de nutrición e hidratación y tengo muchas ganas de ver como respondo.

Mañana día de prueba. Largamos a las 11 de la mañana. Objetivo: mejorar las 11 horas y 16 minutos del año anterior.

Manden buenas ondas!!!!!


viernes, 20 de abril de 2012

24hs Badajoz-Mérida/Millas Romanas


Hace seis días que terminé mis segundas 24hs en una travesía algo diferente y hoy terminé mi tercer entrenamiento semanal con 20 lomas de 200 metros. Increible!

La cosa fue así:

Largué desde Badajoz a las 14:30 con mucho viento y posibles lluvias. Por suerte todo eso iba a ser a favor porque sopló mucho y muy fuerte y llovió bastante.

El camino en solitario hasta Mérida la hice por rutas secundarias que nunca había pasado y el ir encontrando el camino se hacia divertido. Tenía que calcular donde comprar agua, y como los pueblos eran chicos, no todos tenían estaciones de servicio.

El viaje se hizo tranquilo y bastante rápido. Mis sensaciones eran muy buenas pero era conciente tooodooo lo que faltaba.

A falta de unos 10 kilómetros agarraría el camino de la prueba a la que me iba a unir; las LXVII Millas Romanas o 100 kilómetros pero en contra, me cruzaría con los participantes de frente.

Y así fue. Me crucé con los 400 participantes por un caminito de tierra de frente y mirándome raro sin saber porqué hasta que me empezaron a preguntar si yo era el primero. Jaja!!! No, les respondía…soy el último.

Me acababa de sacar la gorra..jaja!!!
Estaba buscando a unos amigos que hacían la prueba pero no podía distinguir a nadie. Decí que son muy altos y que tienen mejor vista que yo porque ellos me encontraron. Linda alegría y subidón para terminar mi primera parte.

Llego al polideportivo con 7h 15min. donde me estaba esperando Patri. Me dan el número de la prueba (no me duraría mucho), como algo, me pongo las calzas largas y salgo en busca de la prueba…y a empezar la noche.

Vuelvo al camino que me trajo, ya con el frontal encendido, y vuelvo a cruzarme con los participantes. Me empezaron a alentar y, no sé como, muchos sabían que venia desde Badajoz. Lindo subidón me daba, venía contento hasta que me para uno de los jueces de la prueba y me dice que estoy descalificado por no llegar a tiempo al primer avituallamiento.

De todas maneras, y obviamente, seguí adelante. Una horita y media y ya empecé a agarrar a los últimos. En ese momento me cruzo con otros dos jueces que me quitan la hoja de ruta la cual teníamos que ir sellando en los controles y el número de participante. Por suerte me dejaron utilizar los avituallamientos.

Kilómetro 95
No tengo ni idea a que hora terminé mi segunda parte. Iba alrededor de 95 kilómetros y ya la cosa se empezaba a notar. La riñonera me estaba matando la cadera pero me quedaba solo una parte de 28 kilómetros para revolearla al carajo y seguir más livianito con Patri acompañándome en bici.

Creo que paré unos 10 minutos con caldito calentito incluido. La noche una mierda; lluvia, viento y poca visibilidad. Salgo tranqui charlando por el manos libres con Patri pero tuvimos que dejarlo rápido porque el viento no dejaba ni que me escuche ni escucharla, así que me empecé a internar en la noche del campo con algo de lluvia donde estaban por aparecer algunas subiditas que para ese momento eran rampas del Tour de France. Rodeamos un barrio que esta al lado de un lago bastante iluminado donde no usamos el frontal. Que alegría para los ojos!

Saliendo del barrio empezamos a subir un poco más así que ya caminaba hasta llegar arriba de cada loma pero empezó a llover mucho y hacia que me cagara de frío. Esta parte molestó bastante ya que no podía correr para calentarme y con todo el viento y la lluvia de frente me bajaba mucho la temperatura pero sabía que una vez empezar a bajar iba directo al polideportivo a encontrarme con Patri y empezar mi última vuelta de unos 45 kilómetros.

Y así fue. Empezaba a clarear y llegue al poli para comer algo, un cafecito con cambio de medias incluido. Tenía los pies blancos y blandos por el agua. Me rozaba un poquito un dedo chiquito así que me pongo un Compeed (cachoeinviento) y sin pensarlo mucho salimos a buscar la última vuelta.

Saliendo de Mérida - Kilómetro 120
Que lindo! Después de 17 horas solo y sin hablar con nadie puedo empezar a compartir las sensaciones. Saliendo de la ciudad me empezó a agarrar un bajoncito anímico, así que sin pensarlo le metí comida pa´l cuerpo y en un rato la cosa mejoró, pero de todas maneras ya no me entraba mucho. Sentía como que el estomago dejaba de aceptar calorías e inclusive a rechazarlas; algo de nauseas empezaron a aparecer. Decidí, a partir de ahí, comer y beber solo cuando el cuerpo lo pidiera.

Todo, a partir de acá, lo empecé a llevar solo lo que el cuerpo me dejara. Dejé de forzar el correr, el comer o el beber. Extrañamente me sentía más cómodo corriendo que caminando aunque el ritmo de mi carrera sea el mismo que llevaría caminando pero esta vez no me importaba, sabía que estaba sumando kilómetros.

Al principio de este último recorrido empezó a llover bastante fuerte así que tuvimos que taparnos bien. Patri con su aguante y su buena charla hacia que los kilómetros pasen más rápido. El viento seguía soplando y creo que cada vez más fuerte…o eso me parecía.

Nos empezaban a agarrar otros participantes porque ya mi ritmo era de pena…pero mi ánimo era buenisimo. Pasaban las horas y lo kilómetros no tan rápido como quisiera pero iba avanzando y eso era genial. En cada puesto de control tenia que dar la repetida explicación de mi falta de hoja de ruta y número, aunque ya estaban avisados, hasta que por fin encaramos al último pueblo llamado Trujillanos.

Trujillanos queda a poco más de 9 kilómetros del final y ya para ese entonces sabíamos que mis 24 horas terminarían ahí. Pero con las ganas de seguir hasta Mérida, le calculé que tardaría un poco menos de 2 horas, osea que mis originales 24 horas serían casi 26.

A falta de 3 kilómetros para llegar al pueblo empezamos unas continuas subidas y bajadas donde la gente me pasaba caminando…y yo iba corriendo! En ese preciso momento decidí terminar mi camino en Trujillanos.

Y así fue. Cuando llegamos al puesto de control y Patri me dio mi besito de felicitación me senté en una silla…ahhhh!!!!....mes saqué las zapas y las medias…ahhhh!!!!!...y una mujer muy macanuda me trajo un sándwich y una naranja pelada.

Así terminé la mejor Ultra maratón de mi vida (hasta hoy).



Ahora quedaba el interrogante de cómo llegaríamos a Mérida. Patri me propuso que ella trotaría esos 9 kilómetros mientras yo los hacía en la bici. Al principio me negué, como es habitual en mi, pero lo pensé mejor y acepté. Me puse la ropa de abrigo que Patri se sacó, me subí a la bici tipo “La momia de Caradagian” y salimos. A los pocos kilómetros empecé a tener un poco de sueño hasta que unos minutos más tarde me dormía pedaleando. Así, tal cual. Le tuve que pedir a Patri parar y cerrar los ojos. Calculo que la subida de azúcar de la naranja tuvo algo que ver. Seguí pedaleando de todas maneras y los efectos fueron mejorando.

Llegamos a Mérida, pasamos por el centro y por la llegada de la prueba de casualidad y nos dirigimos a buscar la ropa al polideportivo.

No hubo felicitaciones ni aplausos, ni foto de llegada oficial ni camiseta de finisher, ni otro atleta que haya corrido 24 horas pero la sensación de bienestar y superación personal fue y es enorme. Cada día me separo más de necesitar lo convencional. No digo que no me guste, digo que creo que le voy quitando valor a lo pre-definido como normal y dándole más valor a los cambios internos que las Ultras me están aportando.

Cada día me siento mejor conmigo mismo y hace que sea mejor con el resto del mundo. Así que no será tan malo….digo, no?

miércoles, 11 de abril de 2012

A pocos días de 24 horas


Solo a pocos días de intentar algo que una vez creí no poder hacerlo.

El viernes a las 3 de la tarde salgo desde Badajoz, solo, hasta la Plaza España de la ciudad de Mérida que esta a 62 kilómetros para unirme a la salida de las 67 Millas Romanas (100 km). Intentaré completar unos 162 kilómetros en mis segundas 24hs de carrera.

Uff….tengo tanto en la cabeza ahora mismo que me podría pasar escribiendo mucho tiempo, pero resumiendo: conozco esta prueba porque la hice dos veces, conozco el sufrimiento de 24hs en pista constantemente acompañado, pero juntar las dos experiencias en una hace que me haga muchas preguntas.

Serán 24hs, la mayor parte del tiempo solo por el campo y durante toda la noche. Por la mañana Patri me seguirá en bici los últimos 45km.

¿Cómo saldrá? ¿Tendré el coraje para enfrentarme a todo lo que vendrá? En las 24hs de pista, si me cansaba paraba y me sentaba junto con todo el mundo. Acá no, si me canso me tengo que tirar en el medio del campo y esperar a que me vengan a buscar.

Estoy muy bien preparado (aunque siempre me quedan dudas de si podría haber hecho más), estoy muy confiado…y tengo más experiencia que la última vez. El sábado me responderé todas las dudas.

Tirenme buenas ondas!!!!

jueves, 8 de marzo de 2012

Comenzó el 2012


Hola familia, amigos!!!

Después de un 2011 lleno de objetivos, metas o sueños (como mejor quieran llamarles) la mayoría cumplidos, ahora toca la planificación de este nuevo año.

A finales del 2010 decidimos intentar clasificar para poder participar en el Spartathlon del 2012. Digo “decidimos” porque para conseguirlo necesitaba el apoyo de mi familia. Y así lo hicieron. Contacté con mi antiguo entrenador y nos pusimos manos a la obra. Fueron cayendo todos y cada uno de los objetivos, con buena nota, salvo esas 24hs de fin de año. Y a pesar del gran año, esas 24hs me mostraron que todavía estoy verde para encarar la recta final para Grecia. Me queda mucho por aprender…del camino y de mí. Por eso decidí posponer Mi gran sueño un año más. Tengo programadas unas 24hs prefabricadas para mediados de abril…y sé que me van a salir genial pero el Spartathlon no va a tener en cuenta que soy novato y en la primera de cambio me dará ese hachazo que sin la dureza necesarias en mis piernas y en mi mente no voy a poder esquivarlo. Por eso, y con todo el dolor de mi orgullo, lo dejo para el 2013.

Estos casi dos años se me van a hacer eternos, pero no quiero largar en Grecia y a los 80km tener que abandonar. Digo esto porque un gran porcentaje del total de abandonos los hacen a esa temprana parte de la competencia. Así de dura es!

Por eso, pasito a paso, a disfrutar del camino y seguir subiendo!!

Estoy ansioso por ver que pasa este año. Si el año pasado fue duro, este tiene pinta que va a ser más todavía.

El 13 de abril hago las primeras 24hs prefabricadas del año en Mérida. Digo esto porque la armo yo, ja! Después de completar los primeros 70km en solitario desde Badajoz a Mérida, me uno a la salida de una ruta organizada de senderismo de 100km en la que dan 24hs para terminarla; las LXVII Millas Romanas.

Posiblemente, y a la espera de confirmación de mi entrenador, en junio el Ultra Trail 7 playas. 50km de pura arena en semi autonomía (esto quiere decir llevando a cuestas casi todo lo necesario para sobrevivir) sobre playas entre San Fernando y Cádiz.

Para principios de agosto voy a hacer por primera vez una competencia de 50km subiendo un pico de Sierra Nevada, en Granada, por una ruta que va ´to ´pa ´rriba, ja! Se llama Subida al PicoVeleta.

A finales de septiembre otro 24hs, también en semi autonomía por la costa de Cádiz. 24hs Non Stop BreñaXtreme.

Y para rematar el año y quitarme la espinita del anterior, en diciembre haría las 24hs en pista en Barcelona.

Año planificado, objetivos decididos…ahora solo queda sumar kilómetros.

Un fuerte abrazo a todos, y a seguir buscando y encontrando!!!